El antecedente más antiguo de esta Academia
se remonta a los orígenes del Real Seminario de Minas, en
el año de 1792. Aquella institución siempre contó
con una tradición cultural cuna de movimientos trascendentales
en todos los ámbitos del México del siglo XVIII.
Hacia 1807 en el Diario de México, la
edición del 24 de octubre, publica una nota sobre la existencia
de una "Academia de Música" en el Palacio de Minería,
sede del Colegio Nacional de Minería, y que tiene el propósito
de realizar conciertos regulares de "música culta"
así como el de compartir con la sociedad novohispana el repertorio
de compositores europeos y mexicanos de vanguardia, como Joseph
Haydn, Vicente Castro, Manuel Delgado, José María
Aldana y Soto Carrillo, pianista virtuoso gracias a quien el uso
del piano se popularizó en México hasta el punto de
establecerse dos fábricas de pianos en el país, una
en Durango, y otra en la actual ciudad de México.
La rica influencia de aquella institución
trascendió el tiempo sin barrera alguna y depositó
su inconmensurable legado en la actual Facultad de Ingeniería
de la Universidad Nacional Autónoma de México. Desde
aquellos días, los ingenieros mexicanos se han ocupado tanto
de la ciencia como de las humanidades, y en este tenor, la música
ha constituido uno de sus más fértiles esfuerzos.
Fue así como en 1978 se creó la Academia de Música
del Palacio de Minería, con el doble objetivo de fomentar
la formación cultural de sus claustros estudiantil y profesional
y de la sociedad mexicana, y el de que el Palacio de Minería
retomara su carácter de centro musical de primera importancia
en el país.
Desde el inicio de sus actividades han pasado
ya veinticinco años. Su Orquesta Sinfónica de Minería
ha presentado, sin cesar, aún en momentos históricamente
difíciles para nuestra amada Universidad, veintiséis
temporadas de conciertos. En lo que a la Academia de Música
del Palacio de Minería toca, la orquesta ha contado invariablemente
con el denodado esfuerzo de los presidentes de la Academia, quienes
siempre han realizado su empresa con el mayor cariño y constancia.
Su labor abarca incluso el otorgar becas completas para estudios
de perfeccionamiento a músicos mexicanos que hoy día
son gloria de México.
Podemos ejemplificar la existencia de la Orquesta
Sinfónica de Minería en tres etapas, a cual más
satisfactorias: la primera, con una duración de siete años,
durante los cuales todas las actividades del conjunto fueron patrocinadas
absolutamente por la máxima casa de estudios y la orquesta
llevó a cabo su cometido bajo la batuta de su director fundador,
Jorge Velazco, dentro de los bellos muros del Palacio de Minería.
Posteriormente, concluida la construcción de la Sala de Conciertos
Nezahualcoyotl del Centro Cultural Universitario, la orquesta tuvo
una nueva sede al Sur de la ciudad.
Hacia 1985, un patronato integrado por un grupo
de cien ingenieros, miembros todos de la Sociedad de Ex-alumnos
de la Facultad de Ingeniería, toma por voluntad propia la
titánica labor de llevar adelante a la agrupación
musical. A partir de ese momento se constituyó en tradición
la participación del Señor Rector de la Universidad
y del Señor Director de la Facultad de Ingeniería,
como Presidente y Vicepresidente Honorarios, respectivamente. Este
nuevo período tuvo un alcance de diez años, durante
los cuales fue la batuta de Luis Herrera de la Fuente la que guió
los pasos artísticos del grupo.
Una tercera etapa, que comenzó en 1996,
se ha llevado a cabo nuevamente bajo la dirección de Jorge
Velazco, quien asiste al cumplimiento del XXV aniversario de la
orquesta.
Desde el principio, la Orquesta Sinfónica de Minería
ha presentado ante un público entusiasta y cálido,
la significativa cantidad de cuatrocientos setenta y tres conciertos,
con la participación de solistas, directores huéspedes
y agrupaciones corales de primer nivel mundial. Compositores mexicanos
y extranjeros han realizado obras para el conjunto, algunas por
encargo expreso y otras más como símbolo de su cariño
por el agrupamiento.
La carrera de la orquesta ha ido en constante ascenso. Todos los
sectores comprometidos con ella realizan sus encomiendas con toda
la voluntad que una empresa de este nivel requiere. Año con
año, la impresión general es que las expectativas
alcanzadas el anterior han sido superadas con creces.
Sus músicos entregan con ahínco
su mejor esfuerzo. En cada ocasión, se reúnen con
el convencimiento absoluto de estar realizando una tarea artística
poco común. Muchos de ellos extranjeros, primeras plazas
de importantes orquestas de los Estados Unidos y Europa, han calificado
a la agrupación como un fenómeno cultural de primer
mundo.

Su público ha alcanzado cimas de fidelidad
al ir con la orquesta a donde ésta se presente, sea la sede
de los conciertos una sala del Centro o del Sur de la ciudad, allí
se cuenta con él. Su interés por las actividades de
la orquesta no ha decrecidos en momento alguno.
De la misma manera, músicos, solistas y directores buscan
con asiduidad la ocasión de integrarse a la orquesta.
Los socios fundadores hacen lo propio en esta
noble labor al promover la venta de abonos y obtener generosos donativos.
Artistas plásticos se han sumado a este
esfuerzo común y han compartido con la orquesta sus obras,
con la finalidad de que sean sorteadas a fin de proveer a la Academia
de Música del Palacio de Minería de recursos para
continuar patrocinando a la orquesta.
El Coro de la Orquesta Sinfónica de Houston
tiene un lugar junto a la orquesta, por sus múltiples años
de colaboración con ella.
En esta historia no pueden quedar sin mención quienes sin
pertenecer a la Academia han aportado dinero con generosidad y convicción
de hacer viable la existencia de una organización cultural
de esta envergadura.
La Academia de Música del Palacio de
Minería y la Orquesta Sinfónica de Minería
agradecen tanto y sincero apoyo y abren sus puertas a la participación
de todo México. En el momento actual, el crecimiento y
desarrollo de la nación comprende al arte, y la Orquesta
Sinfónica de Minería es muestra mayúscula
de arte y ejemplo de lo que la patria puede lograr cuando los
intereses de todos los sectores se conjugan en pro de un México
mejor.