programa 2
John Adams (1947)
Harmonielehre
Parte I
Parte II: La herida de Anfortas
Parte III: Maese Eckhardt y Quackie
Debido a lo que podría llamarse La
conexión minimalista, John Adams tiene muchos puntos
de contacto con otro importante compositor estadunidense, Philip
Glass (1937). Al igual que su colega, Adams ha creado un buen
número de obras a través de las cuales ha definido
las principales líneas del minimalismo musical; y de manera
análoga a Glass, John Adams ha contribuido notablemente
a la revaloración y la revitalización de la ópera
contemporánea, componiendo algunas obras de teatro musical
que de inmediato han adquirido una singular importancia en el
ámbito operístico de hoy. A diferencia de Glass,
sin embargo, Adams se ha atrevido en ocasiones a apartarse de
los rigores del minimalismo estricto, derivando hacia una música
más compleja y al mismo tiempo (aunque parezca contradictorio),
más expresiva. Entre las obras importantes de Adams se
encuentran las óperas Nixon en China y La muerte de Klinghoffer,
así como Música para gran pianola, Variaciones,
Shaker Loops, Harmonium, Viaje corto en una rápida máquina,
Tromba lontana, El Dorado, Concierto para violín y orquesta,
y la extensa y fascinante pieza sinfónica Lección
de armonía, cuyo título original le fue puesto por
Adams en alemán: Harmonielehre es el nombre de un importante
tratado de armonía escrito por el gran compositor austríaco
Arnold Schoenberg (1874-1951) en el año de 1911. La conexión
está en el hecho de que John Adams tuvo como maestro a
Leon Kirchner, quien a su vez había sido alumno de Schoenberg.
De su contacto con Kirchner, John Adams obtuvo al mismo tiempo
un gran respeto por el trabajo teórico y la figura pionera
de Schoenberg, y un claro rechazo al sonido de su música
dodecafónica. Esta reacción contradictoria de Adams
a la música de Schoenberg tomó la forma de la parodia,
a través de obras como la Sinfonía de cámara
y La muerte de Klinghoffer, en las que el compositor estadunidense
hace claras referencias al mundo sonoro y conceptual del músico
austríaco a través de la exageración, la
contradicción y el sentido del humor. Respecto a Lección
de armonía, donde la referencia a Schoenberg es mucho más
directa, Adams ha escrito lo siguiente:
Mi propia Lección de armonía
es una parodia de otro tipo, en cuanto presenta una relación
subsidiaria con un modelo (en este caso, una serie de obras
señeras de fines del siglo xix y principios del siglo xx,
como las Gurrelieder de Schoenberg y la Cuarta sinfonía
de Sibelius), pero sin la intención de ridiculizar. Es
una extensa obra orquestal en tres movimientos en la que se unen
las técnicas minimalistas de desarrollo con el mundo armónico
y expresivo del romanticismo tardío. Es una clase de capricho
que sólo puede intentarse una vez. Las sombras 41 de Mahler,
Sibelius, Debussy y el joven Schoenberg están por todas
partes en esta extraña pieza. Se trata de una obra que
mira hacia el pasado con lo que sospecho es el espíritu
posmodernista pero, a diferencia de Música
para gran pianola o Nixon en China, lo hace sin la menor ironía.
La primera parte es una forma de arco invertido de diecisiete
minutos de duración: gran energía al principio y
al final, con una larga sección anhelante en medio. Los
potentes acordes en mi menor del inicio son la contraparte musical
de un sueño que tuve poco antes de comenzar la obra. En
el sueño yo veía a un enorme buque tanque zarpar
de la superficie de la bahía de San Francisco y lanzarse
hacia el espacio como un cohete Saturno. En ese tiempo (1984-1985)
yo todavía estaba muy involucrado en el estudio de las
obras de C.G. Jung, en particular su exploración de la
mitología medieval. Me afectó especialmente la discusión
de Jung sobre el personaje de Anfortas, el rey cuyas heridas nunca
podían sanar. En este movimiento lento y contemplativo
titulado La herida de Anfortas, un largo y elegíaco solo
de trompeta flota sobre una cambiante y delicada textura de tríadas
menores que pasan como formas espectrales de una familia instrumental
a otra. De este paisaje melancólico surgen dos enormes
clímax, el segundo de los cuales es un homenaje obvio a
la última, inconclusa sinfonía de Mahler. La parte
final, El maestro Eckhardt y Quackie se inicia con una sencilla
canción de cuna que es tan amplia, serena y dichosa como
La herida de Anfortas es terrenal, sombría y triste. El
título, en el espíritu de Frank Zappa, se refiere
a otro sueño que tuve, poco antes del nacimiento de nuestra
hija Emily, a quien apodamos brevemente Quackie durante su infancia.
En el sueño, Emily está sobre los hombros del místico
medieval, el maestro Eckhardt, mientras ambos flotan entre los
cuerpos celestes como las figuras pintadas en las bóvedas
de las antiguas catedrales. La tierna canción de cuna se
acelera y se agranda poco a poco, y culmina en una marejada de
metales y percusiones (semejante al movimiento El amor negativo
de mi obra Harmonium) sobre un pedal en mi bemol mayor.
Lección de armonía fue compuesta
gracias a un encargo del programa de residencias de la Orquesta
Encuentros con el Compositor (Meet the Composers Orchestra), con
fondos de la Corporación Exxon, la Fundación Rockefeller
y el Fondo Nacional para las Artes de los Estados Unidos. El estreno
de la obra se realizó el 21 de marzo de 1985 en el Davies
Hall de San Francisco, con Edo de Waart al frente de la Orquesta
Sinfónica de San Francisco. Los mismos intérpretes
grabaron la pieza apenas tres días después del estreno,
luego de lo cual el compositor revisó la partitura de su
Lección de armonía, haciendo algunos cambios en
el final de la obra.