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programa 3

Franz Joseph Haydn (1732-1809)
Concierto para violonchelo en re mayor, Hob. VIIb:2

Moderato
Adagio
Rondo. Allegro

Entre 1781 y 1784 (la fecha más probable es 1783), Franz Joseph Haydn compuso el segundo de sus conciertos para violonchelo y orquesta, veinte años después de haber compuesto el primero. Como era costumbre en aquellos tiempos (y en los nuestros también), el concierto fue escrito para un instrumentista particular. El virtuoso en cuestión era Anton Kraft (1749-1820), quien por entonces era el primer violonchelista de la corte del príncipe Esterházy, patrón de Haydn. Hijo de un cervecero, Kraft estudió filosofía y jurisprudencia en la Universidad de Praga antes de decidir dedicarse por entero a la música y a su violonchelo. En 1778 obtuvo el puesto de primer violonchelo en la orquesta de Esterháza y alrededor de 1780 comenzó a tomar clases de composición con Haydn. Al disolverse la orquesta que comandaba Haydn, el violonchelista Kraft se asoció con otros grupos y otras cortes, sirviendo en la orquesta del príncipe Grassalkovich en Bratislava y en la del príncipe Lobkowitz en Viena. Durante esos años, Anton Kraft realizó también numerosas giras como solista y recitalista virtuoso, en ocasiones acompañado por su hijo Nikolaus, también violonchelista. A lo largo de su carrera, Kraft participó en la ejecución de obras históricamente importantes; así, se sabe que tocó en los estrenos de la Séptima sinfonía y La victoria de Wellington de Ludwig van Beethoven (1770-1827), así como en una interpretación del Divertimento K. 563 de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), después de haber conocido al compositor en Dresde en 1789. Se ha mencionado (sin certeza) que Kraft fue miembro del Cuarteto Schuppanzigh, y que a él se debe el haber instituido conciertos públicos de cuartetos después de 1809. En el año de su muerte, Kraft fue nombrado profesor principal de violonchelo en la Sociedad de Amigos de la Música en Viena, y si bien es cierto que en su tiempo sus composiciones fueron apreciadas por el público y por sus colegas, al paso de los años fueron olvidadas, y sólo se recuerda su calidez y expresividad como intérprete.

Sin duda, Anton Kraft debió ser un músico de alto nivel, porque poco tiempo después Beethoven escribió para él la parte de violonchelo de su Triple concierto para violín, violonchelo y piano. En un texto escrito por el musicólogo Edward Cole se informa que la orquestación original del concierto incluía dos oboes, dos cornos y cuerdas, y que muchos años después de la composición de la obra el musicólogo belga François Auguste Gevaert realizó una orquestación alternativa con dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, dos cornos y cuerdas, orquestación con la que 47 algunos directores interpretan el concierto hoy en día. Además, Gevaert escribió las cadenzas del concierto y realizó algunos ajustes a la parte solista. Lo que Edward Cole no explica es la justificación (si la hay) para todos estos cambios y ajustes. Al parecer, la partitura del Concierto No. 2 de Haydn sobrevivió completa y en buen estado de salud. ¿Por qué, entonces, y con qué derecho, alterar una obra ajena que no parece necesitar alteración alguna? Por si la intromisión de Gevaert en la partitura original del Concierto No. 2 de Haydn no fuera suficiente, durante mucho tiempo se atribuyó este concierto a Anton Kraft, el violonchelista al que fue dedicado originalmente por Haydn. El Concierto para violonchelo No. 2 de Haydn es considerado, con plena justicia, como una de las obras fundamentales del repertorio del instrumento.

 
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