programa 5
Carlos Chávez (1899-1978)
Concierto para piano y orquesta
Largo non troppo - Allegro
agitato
Molto lento
Allegro non troppo
En el catálogo de las obras de Carlos
Chávez existen cinco conciertos para diversos instrumentos:
para cuatro cornos (1937), para piano (1938), para violín
(1948), para violonchelo (1975) y para trombón (1976).
Valga aquí la aclaración de que el Concierto para
violonchelo quedó inconcluso a la muerte del compositor.
Chávez inició la composición
de su Concierto para piano en el año de 1938, con la ayuda
de una beca de la Fundación Guggenheim. Por razones diversas,
la creación de la obra progresó con lentitud, y
no fue sino hasta 1940 que Chávez concluyó la partitura.
En su indispensable libro sobre la vida y la obra de Chávez,
el musicólogo Roberto García Morillo cita estas
palabras que Donald Fuller escribió en la revista Modern
Music sobre el Concierto para piano de Chávez:
El que sus grandes proporciones sean
tan eficaces se debe, creo yo, a la intensidad increíblemente
sostenida; aun los momentos de placidez se sienten como cargados
de electricidad. Cualquier desviación del persistente martilleo
de las ideas, poco contrastadas aunque fuertemente delineadas,
o de la estrecha órbita tonal, interrumpiría ese
fluir constante.
Lo que Fuller llama persistente martilleo
se refiere directamente al hecho de que esta obra de Chávez
tiene una orientación claramente percusiva, y no precisamente
por el empleo de la percusión en la orquesta, sino por
la escritura para el instrumento solista. En un intento de clarificar
este importante elemento expresivo en el Concierto para piano
de Chávez, cedo la palabra a una voz autorizada, la del
crítico y musicólogo José Antonio Alcaraz,
quien dedica uno de sus ensayos en la revista Proceso a la producción
pianística de Chávez. Dice Alcaraz:
En sus obras representativas: Sonatina
(1924), Siete piezas (1936), Preludios (1937), Concierto (1938),
Invención (1958), Caprichos (1975), Chávez opta
principalmente por un piano percutido como resulta notorio, seco
y resonante a la vez (por paradójico que esto pueda parecer).
Pero de modo simultáneo, al redactar hace suya la sutileza
de contrastes moleculares: inflexiones, voces internas, matices,
colores, quedan diferenciados con habilidad extrema, la que, por
supuesto, denota un conocimiento íntimo de los alcances
así como posibilidades (con frecuencia inéditas)
del instrumento.
Por otro lado, algunos estudiosos han dicho
que el Concierto para piano de Chávez es una obra claramente
nacionalista; es menester decir, sin embargo, que el posible nacionalismo
de esta obra no radica en el empleo de material folklórico
alguno, sino en la síntesis de ideas, estilos y características
propias de un lenguaje musical netamente mexicano. Después
de terminar la obra, el mismo Chávez realizó una
reducción para dos pianos, que fue editada antes que la
partitura orquestal.
El estreno del Concierto para piano de Carlos
Chávez se realizó en el Carnegie Hall de Nueva York
el primero de enero de 1942, con Eugene List como solista de la
Orquesta Sinfónico-Filarmónica de Nueva York, dirigida
por Dimitri Mitropoulos. Con motivo del estreno, la antropóloga
y crítica de arte Anita Brenner, amiga de Chávez,
le escribió al compositor una carta que es especialmente
interesante para calibrar la reacción del público
de aquella época ante esta singular obra. He aquí
el texto de la carta de Anita Brenner:
Querido Carlos: Ya no te digo maistro
porque de sobra te empiezas a merecer esto en serio. Oí
el Concerto el día primero y luego lo volví a oír
por radio, y pa qué te escribo. Se me hace que con
esto llegaste a la grandeza, pues es de una fuerza y unidad y
dimensiones ya seguras. Te confieso que en estos tiempos me iba
aburriendo bastante la mayoría de la música oída
y conocida, lo que supuse se debía a los propios nervios
o qué sé yo, pero después del Concerto creo
que la culpa no la tengo yo, que me aburre la x música
con sus excepciones porque de plano es aburrida. Te
puede interesar saber lo que fue la reacción del público.
Por lo que pude oír, hubo tres: 1, los que oyeron caos;
2, los que oyeron algo pero lo sintieron raro, y se quedaron con
la duda; 3, los que oyeron a whole new world of music, que es
la frase que le oí a una viejita que estaba sentada cerca
de donde nosotros. Y lo que yo oí no te lo escribo porque
al fin y al cabo resulta palabrería, nomás te digo
que se me figuró habías acaparado allí la
esencia de lo que se vive y se siente ahora, las ansias, la fuerza,
el zas expansivo, el blackout total, y la alegría de lo
nuevo. En forma limpia, concreta, abstracta casi, y sin literatura
fácil. Te más que felicito... Anita.
La lectura de esta carta de Anita Brenner
a Chávez permite apreciar con cierta facilidad que, sobre
todo en las últimas frases del texto, su amiga estaba halagando
al compositor por la inconfundible modernidad de su Concierto
para piano. Esta modernidad es, sin duda, una de las cualidades
más notables que pueden hallarse en las regiones más
maduras del catálogo de Chávez.