programa 8
Claude Debuss y (1862-1918)
El mar
Del alba al mediodía
sobre el mar (Très lent)
Juego de olas (Allegro)
Diálogo del viento y el mar (Animé et tumultueux)
Si nos preguntáramos cuál ha sido el tema fundamental
de la poesía a lo largo de los siglos, quizá la
respuesta sería el amor. Si quisiéramos saber cuál
ha sido el sujeto tratado con más frecuencia en la pintura,
diríamos que el hombre, la mujer y la naturaleza han sido
pintados con más frecuencia que ningún otro tema.
Y en ambos casos, el de la poesía y el de la pintura, tendríamos
que colocar al mar en un lugar muy alto en el pensamiento de los
artistas.
Sus insondables misterios, su terrorífica fuerza, sus
cualidades míticas y sus incalculables riquezas han hecho
que, desde tiempo inmemorial, el mar haya sido alternativamente
héroe y villano, dios y demonio, amigo y enemigo, y, sobre
todo, un tema recurrente en el pensamiento creativo de artistas
de todas las épocas. No es extraño, pues, que existan
numerosas composiciones musicales dedicadas al mar o a temas marinos,
lo cual no deja de ser interesante porque plantea, una vez más,
el añejo conflicto entre quienes abordan la música
como una expresión sonora abstracta y quienes han intentado
describir cosas concretas a través de sonidos organizados.
¿Qué podemos encontrar en el ámbito de las
músicas marinas a través del tiempo? Una breve revisión
de la historia de la música descriptiva nos permite descubrir,
entre otras obras, las siguientes:
Sinfonía Océano, de Nicolás Rubinstein.
Sinfonía del mar, de Ralph Vaughan
Williams.
Tempestad en el mar, nombre que llevan
dos conciertos de Vivaldi y uno de
Zavateri, y una sinfonía de Holzbauer.
Y Dios creó las grandes ballenas,
de Alan Hovhaness.
Océanos, de Robert Erickson.
Mar en calma y viaje próspero,
de Felix Mendelssohn.
Interludios marinos, de Benjamin Britten.
Y como es de suponerse, la lista es mucho más larga. De
todas las músicas de concierto que se refieren al mar,
sin duda la más notable por su fuerza expresiva es la que
lleva por título, simplemente, El mar, obra maestra del
catálogo de Claude Debussy. El compositor fue desde niño
un apasionado admirador del mar, al que llamaba su amigo, siempre
innumerable y hermoso. El mar, que Debussy presentó como
tres bosquejos sinfónicos, es prácticamente una
compacta sinfonía en tres movimientos, en la que el compositor
logra una unidad interna al repetir al final de la obra algunos
temas del primer movimiento.
El mar fue estrenada en París en octubre de 1905, en uno
de los conciertos de la famosa Orquesta Lamoureux, y se dice que
buena parte de los ataques críticos que Debussy recibió
por su obra se debieron a razones extramusicales. En 1899 Debussy
se había casado con Rosalie Texier, y en 1904 la había
dejado para fugarse con Emma Bardac. Acto seguido, Rosalie intentó
suicidarse, sin éxito, y con ello se ganó la simpatía
de los círculos artísticos de París. Así,
con el estreno de El mar, mucha gente vio la oportunidad de hacer
pagar a Debussy el artista los errores de conducta que le imputaban
a Debussy el hombre. Como suele ocurrir con mucha frecuencia,
entre las críticas que se hicieron a esta gran obra orquestal
de Debussy hay algunas que con el paso del tiempo se convirtieron
en meras descripciones. El crítico W.L. Hubbard escribió
lo siguiente en un periódico de Chicago en 1909:
No hay temas suficientemente fuertes y claros para ser
llamados temas. No hay siquiera un breve motivo que pueda ser
tomado por el oído y el cerebro como una guía a
través del laberinto tonal. Hay un sinfín de extraños
efectos en la orquestación, un sinfín de combinaciones
y progresiones armónicas tan poco usuales...
¿Se daría cuenta el señor Hubbard de que
lo que escribía era ni más ni menos que una buena
descripción funcional del impresionismo musical? Respecto
al posible éxito de Debussy en su intento de describir
el mar a través de sus pinceladas musicales impresionistas,
no hay que olvidar como referencia el hecho de que uno de los
temas predilectos de los pintores impresionistas fue, precisamente,
ese mar innumerable y hermoso del que Debussy fue tan amigo.