Buscan cada verano 'un sonido propio'
Renueva Spierer a la Sinfónica de Minería.
Usa el nuevo director el análisis y la explicación
en su trabajo con músicos para hacer competitiva a la orquesta.
Con gentileza, como quien estira un músculo para lograr
una mayor extensión, Carlos Spierer trabaja el "cuerpo"
de la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM) a través
del análisis y la explicación, para obtener el sonido
y el estilo que espera en cada obra que integra un ecléctico
programa, hilvanado a partir de un elemento común: "las
estrellas".
Entre "los pianos muy pianos y los fortes
muy fuertes", para lograr los matices el director pide a
sus músicos que presten más atención al sonido
del conjunto que al propio.
"Hay un tema con la Sinfónica
de Minería, que es común a toda orquesta de verano:
como no tocan juntos por 10 meses tienen que encontrar en poco
tiempo su propio sonido, carácter e identidad. Una programación
que incluye a Williams, Wagner y Holst, o a Bach y Sch"enberg
requiere flexibilidad, un conocimiento amplio de los estilos de
los autores y épocas", refiere Spierer.
A un año del fallecimiento de su fundador,
Jorge Velazco (1942-2003), la orquesta perteneciente a la Academia
de Música del Palacio de Minería no sólo
cumplió su aniversario de plata, sino que suena renovada.
La calidad de la OSM ha mejorado a raíz
de ciertos cambios implementados por Spierer, coinciden Fernando
Mino, concertino y jefe de personal; Shari Mason, su asistente;
Emigdio Espinosa, principal de violines segundos; Ricardo Kirgan,
principal de trompetas, y Camilo Hernández, violín
de fila.
"El golpe por el que pasó la orquesta
el verano anterior fue muy fuerte", recuerda Spierer, también
director artístico de la orquesta del Giessen Stadtheater,
en Alemania, quien concluyó la temporada de la OSM el año
pasado tras el deceso de Velazco, el 7 de julio.
"Encontré muy bien a la orquesta,
pero noté que se podían mejorar ciertas posiciones".
De entrada, el nuevo director renovó
el 20 por ciento de la agrupación conformada por 80 ejecutantes.
"En los alientos, reconozco que hay un nivel más alto
porque los músicos son más experimentados",
confirma Kirgan, quien tocó por tres años en Minería
y, tras un receso de dos años, se reintegró al ensamble.
El trompetista estadounidense radicado en
México detecta que esta temporada hay menos extranjeros
en el ensamble. "Nada más hay uno o dos que viajan
a México para el verano".
El conjunto fundado en 1978 es uno de los
mejores del país, coinciden sus músicos, porque
reúne a los elementos más destacados de otras orquestas
y por la calidad de sus solistas invitados.
"Nos llevamos muy bien porque no hay
plazas ni sindicato, entonces no hay grilla. Es una orquesta sana",
refiere Espinosa, miembro de la Filarmónica de la Ciudad
de México.
Anualmente, dice Spierer, la orquesta suele
renovar de 10 a 20 de sus integrantes, debido a que tienen compromisos
para el verano siguiente; o, en algunos casos, porque éstos
no llenan las expectativas.
"Ésa es la ventaja de carecer
de sindicato, que cada músico se gana su lugar en cada
sesión, lo que redunda en la calidad estética",
señala Mino, quien junto con el director artístico
es el encargado de seleccionar, cada temporada, a los integrantes
e invitarlos.
Este año, destaca Mason, se contrató
a más gente joven. Otro detalle que redunda en la calidad
artística del grupo es el nivel de exigencia del director,
con quien llegar al ensayo a una lectura de primera vista -un
vicio frecuente en aquellas orquestas donde los músicos
tienen asegurado su lugar a partir de un sindicato- resulta imposible,
señalan los ejecutantes.
Ensayos y funciones
En su sede, la Sala Nezahualcóyotl, la orquesta tiene tres
ensayos semanales de tres horas y media -en ocasiones cuatro-
y ofrece dos funciones: una sabatina y una dominical.
En total, las funciones como los ensayos suman como mínimo
seis "servicios" a la semana. Los atrilistas, según
su posición, reciben por honorarios de cada servicio entre
750 pesos y mil pesos, aproximadamente. "El sueldo es superior
al de cualquier otra orquesta fija de la Ciudad de México",
considera Espinosa.
Tocar en la Sinfónica de Minería
implica mayor tiempo de estudio para los atrilistas que en otras
orquestas, por la complejidad de la programación propuesta
por Spierer.
A diferencia de su antecesor, quien además
de los aspectos artísticos se encargaba de los administrativos,
Spierer se aboca al trabajo sobre la programación, que
se distingue por proponer nuevas formas de relacionar obras diversas,
según un tema, su nacionalidad o época.
"Con una orquesta tan grande, en nueve
semanas quiero ofrecer al público una gran variedad",
reflexiona Spierer, y dice que dedica buena parte de su tiempo
a imaginar programas.
Al haber sido por décadas la única
orquesta de verano de la Ciudad de México -hasta la aparición,
hace cuatro años, de la Orquesta del Festival de Verano
Viva Vivaldi-, la de Minería ha desarrollado un público
propio, que este año se mantuvo fiel, llenando mil 800
butacas en cada concierto.
La orquesta ofrecerá dos conciertos
los días 28 y 29 de agosto.
Trayectoria Europea
Hijo del violinista alemán Leon Spierer
-quien fue concertino de la Filarmónica de Berlín
por 30 años-, Carlos Spierer (Estocolmo, 1963) cursó
estudios musicales en Estados Unidos y Europa con figuras como
Ferdinand Leitner y Leonard Bernstein. Ha dirigido orquestas como
la Sinfónica de Hamburgo, la Filarmónica de Bremen
y la Orquesta de la Radio de Bruselas. Ha realizado diversas grabaciones
y es director artístico de la Giessen Stadtheater, en Alemania.
La Historia
El antecedente más antiguo de la orquesta
se remonta al Real Seminario de Minas, del que el 24 de octubre
de 1807, el Diario de México publicó la existencia
de una Academia de Música en el Palacio de Minería,
sede del Colegio Nacional de Minería, cuyo objetivo era
realizar conciertos regulares de "música culta",
legado que trascendió a la actual Facultad de Ingeniería
de la UNAM.
La creación, en 1978, de la Academia
de Música del Palacio de Minería reinstaló
al Palacio de Minería como centro musical, donde Jorge
Velazco fundó la veraniega Orquesta Sinfónica de
Minería, que en 25 años ha tenido 27 temporadas.
Desde 1985, un patronato integrado por 100
ingenieros de la Sociedad de Ex-alumnos de la Facultad de Ingeniería
auspicia a la institución musical -que antes era financiada
únicamente por la UNAM.
Después de los primeros siete años,
en que Velazco fungió como director artístico, Luis
Herrera de la Fuente tomó la batuta durante una década,
para devolvérsela en 1996 a Velazco; quien a su muerte,
el año pasado, fue sustituido por Carlos Spierer.
80 Músicos integran el ensamble
1,800 personas en cada concierto
2 conciertos presenta a la semana
Por María Eugenia Sevilla
REFORMA, 23 Agosto 2004