Fotografía de la Sinfónica de Minería
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La música como expresión artística y política

Para Carlos Miguel Prieto,
Director de la Orquesta Sinfónica de Minería, por su extraordinario trabajo.

Platón considera a la música en La República como la educación excelsa. La música forma parte del contexto social del hombre. En este sentido, la música como expresión artística es también una expresión política, en el mejor sentido de la palabra.

México ha tenido una tradición artística notable: músicos, pintores, escultores, arquitectos, bailarines, literatos, cineastas, actores y actrices han destacado internacionalmente y han puesto el nombre de México muy alto. La política cultural del Estado mexicano en los últimos años ha tenido vaivenes, pero sí ha habido un esfuerzo considerable por impulsar las artes y la cultura.

Desde mi punto de vista, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que antes fue Subsecretaría de Cultura de la SEP, debe ser totalmente independiente de la Secretaría de Educación Pública y convertirse, si no en un organismo público autónomo, sí en una Secretaría de Estado. La Secretaría de Educación Pública tiene muchos problemas internos y eso puede afectar la debida operación de Conaculta.

El viejo corporativismo priista está presente en el actual gobierno federal y eso es una prueba de que la democracia en México aún no está ni siquiera en la adolescencia, apenas gatea.

Las artes y la cultura en México son fundamentales para el desarrollo político de México, y el cuidado que se tenga sobre el patrimonio cultural del país es indiscutiblemente una prioridad.

Si bien el derecho a la cultura no es propiamente una garantía individual al no estar reconocido en el texto constitucional, sí está expreso en la Declaración Universal de los Derechos, del cual el Estado mexicano es signatario. No es suficiente, se requiere impulsar más la cultura y las artes, y con ello quiero decir, se requiere más presupuesto, incluso para la Universidad Nacional Autónoma de México, que es una de las instituciones más serias que promueven en distintos espacios y tiempos la cultura en México.

Da mucho gusto ver cómo trabajan por ejemplo la Orquesta Sinfónica de Minería. Hay otras extraordinarias, como son la Filarmónica de la UNAM y la Orquesta Sinfónica Nacional, entre otras. Si así trabajaran en el Congreso de la Unión -con entusiasmo y virtuosismo-, con base en consensos y diálogos, el país podría mejorar. El PRI quiere más influencia, el PRD dividido no sabe qué hacer y el PAN vive una nueva crisis interna que lo puede llevar a otra división que le cueste votos en el futuro mediato -2009- donde busca un nuevo secretario de elecciones (Pedro Cerisola, que pasó con más pena que gloria en el sexenio anterior), cuando ya tienen una eficaz secretaria de acción electoral, que es la señora Gordillo. Espino ya prepara sus maletas.

Estamos muy cerca del Primer Informe de Gobierno de Felipe Calderón, y hay en el ambiente nerviosismo. ¿Qué música habrá de fondo en San Lázaro? ¿El réquiem, de Mozart; la Obertura trágica, de Brahms; la Sonata patética, de Beethoven; La fuerza del destino, de Verdi, o El rey, de José Alfredo Jiménez?

La madurez republicana que exige la sociedad a los gobernantes y legisladores, específicamente para el 1 de septiembre, no es un mero prurito o un capricho, es una necesidad imperante.

Desafortunadamente, la cultura no se aprecia como una prioridad y, por tanto, los renglones presupuestales en seguridad pública, salud y otros son muy superiores. A este hecho se le puede, en principio, rebatir con el argumento de que la Secretaría de Educación Pública es la secretaría de Estado con mayor presupuesto, pero Conaculta no es la principal beneficiaria en este contexto, porque también hay otras necesidades en el sector educación. Sí, es verdad, pero no es menos cierto que habría que ahondar en el tema de los salarios -que en realidad son menores- y desempeño de los profesores normalistas, algunos en vez de dar clases son utilizados para votar aquí y allá. Al parecer no tienen decisión propia para votar: en bloque deben votar según los intereses de la señora que quiere controlar el sistema nervioso de México.

El ciclo Beethoven, a cargo de la Orquesta Sinfónica de Minería, entusiasma a muchos; en cambio, los discursos de muchos políticos no sólo aburren... desesperan por su nihilismo y su demagogia.

Somos una potencia cultural mundial con un pasado histórico impresionante, pero con un rezago educativo que opaca el horizonte. Hay que distribuir las cargas fiscales, administrativas y, desde el punto de vista político, si no se democratizan los grandes sindicatos y no se hace un redimensionamiento de la administración pública, seguiremos en la premodernidad a la que nos condenó el viejo sistema político autoritario que, insisto, se niega a morir y en su agonía impide el nacimiento del México moderno con el que soñó Octavio Paz y tantos otros artistas mexicanos de gran envergadura.

Doctor en derecho y maestro en filosofía. Profesor investigador del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana.

Juan Federico Arriola
El Financiero, 23 de agosto de 2007

 
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